Cerámica con alma

Profesora de música en nivel inicial, primario y secundario. Profesora de Educación Preescolar. Más de 28 años en la docencia.

No creo en las casualidades, por eso siento que las cosas me pasaron cuando estuve lista para ver lo que esperé por mucho tiempo.

¿Oíste alguna vez el latir de la tierra? Hace unos años, mi esposo me regaló la posibilidad de viajar juntos a muchos lugares que yo añoraba conocer. Y fue en esos viajes que lo sentí, sí, en la inmensidad de la quebrada Jujeña, en las formas rocosas esculpidas por el viento de la Quebrada de las Conchas, cabalgando en la precordillera, recorriendo Amaicha del Valle o el desierto de Atacama; justo parada ahí, oí el latir de la tierra. Esos paisajes terrosos, montañosos, energéticos, áridos, coloridos, antiguos, majestuosos, imponentes, erosionados, infinitos, desérticos, místicos, contrastantes…me conectaron con mi esencia.

Unos años más tarde comencé a modelar con barro en un taller de cerámica ancestral y ahí entendí que el círculo se cerró; que aquel latir de la tierra que escuché en medio de la inmensidad, latía en mí.

Cuando modelo con arcilla no es sólo un material, es memoria viva entre mis manos que fluye para dar forma a distintas piezas de cerámica hechas con técnicas ancestrales de raíz Americana.

Cada pieza está levantada a mano, pintada con arcillas y pigmentos naturales, pulida con piedras (bruñido), horneada a leña e impermeabilizada con cera virgen de abejas para un acabado único y natural.

Cómo hago mis piezas?

  • Todo comienza desde una idea, un deseo interior; por ejemplo, una sahumadora que represente el cielo y la luna como fuerza femenina, símbolo de fertilidad, ciclos y equilibrio. A partir de un bollo de pasta, es decir una bola de arcilla levanto la pieza a mano, dandole la forma que busco. En el camino surgen ideas nuevas, algunas modificaciones hasta que nace, tiene su identidad y su esencia.

  • Este proceso puede llevarme dos o tres dias de trabajo.

  • Lo que sigue es la etapa de emprolijamiento y alisado para dejarla lista para pintarla

  • La pinto usando arcillas naturales y pigmentos puros.

  • Con piedras la bruño para fijar la pintura, compactar las particulas, cerrar los poros y darle a la pieza un acabado suave, liso y brillante sin usar esmalte.

  • Bruñir se trata de una técnica ancestral de acabado que consiste en frotar la superficie de la pieza de arcilla en estado de "cuero" (semi-seca) con un objeto duro y liso, como una piedra, metal o plástico.

  • El proceso de bruñido puede llevar varias horas, dependiendo del tamaño de la pieza y el nivel de brillo que se busca.

  • Luego incorporo los detalles de esgrafiado tallando sobre la pintura azul las estrellas, revelando nuevamente el color de la arcilla de base.

  • Una vez terminada la pieza se deja secar.

El proceso...

  • Una vez seca, está en condiciones de ingresar al horno.

  • La horneo a leña durante ocho horas. Horas de transformación, de seguir acompañándola en su proceso mientras alimento progresivamente el horno, horas de conexión profunda con el fuego...hipnótico, poderoso, transmutador. Le hablo, me habla, aprendo su lenguaje.

  • Tan importante como esas ocho horas son las horas de descenso de la temperatura. No se trata de apuro, muy por el contrario, se trata del respeto a los elementos esenciales de la pieza...tierra, aire, agua y fuego; pilares de la existencia física y simbólica para entender el mundo y a uno mismo.

  • Despues de haber sido horneada la impermeabilizo con cera virgen de abejas. Para eso la pieza se vuelve a calentar al mismo tiempo que la cera y se la coloco pincelándola o con un trapo.

Detrás de cada pieza que realizo con técnicas ancestrales hay mucho más que un objeto terminado.

Hay memoria: cada forma, cada gesto y cada textura guarda el conocimiento transmitido durante generaciones. Son técnicas que nacieron de la observación de la naturaleza, del uso consciente de los recursos y de una relación profunda con el territorio.

Hay tiempo: el tiempo lento del hacer a mano, del secado natural, de la espera. Un tiempo que no responde a la lógica de la producción rápida, sino al ritmo de la arcilla y al mío mientras la pienso, la diseño y la realizo en barro. Cada etapa importa tanto como el resultado final.

Hay intención y sentido: mis piezas no son sólo decorativas, si bien pueden cumplir una funcion utilitaria también, a cada una le doy su valor como portadora de significado.

Hay vínculo con la materia: mis manos leen la arcilla, responden a su humedad, a su resistencia, a sus límites. No hay un molde que oculte el contacto directo: la huella de mi hacer, de mi cuerpo queda presente en cada pieza.

Y hay un presente: aunque las técnicas sean antiguas, cada pieza es actual, única e irrepetible. Al crearla hay un diálogo con el pasado desde mi propio recorrido, resignificando lo originario y manteniéndolo vivo.

Trabajar con técnicas ancestrales es crear desde la historia, el cuerpo y la conciencia. Es transformar arcilla en memoria tangible.

Clarice Turner

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